La dictadura cívico-militar en Uruguay (1973-1985) implementó un régimen de terrorismo de Estado que dejó una herida profunda en la sociedad: la Secretaría de Derechos Humanos contabiliza 197 desapariciones en Uruguay durante la este período, cifra que aún hoy se investiga. En este contexto de oscuridad, las madres y abuelas de las víctimas emergieron como pilares de resistencia, transformando el dolor privado en una lucha colectiva por verdad y justicia. Su rol no solo desafió la maquinaria represiva, sino que también redefinió los límites de la maternidad y la memoria en clave política.

Madres y Familiares de Uruguay: De la Oscuridad a la Resistencia Organizada
La desaparición forzada durante la dictadura uruguaya no solo fue un mecanismo de terror: buscó borrar identidades y silenciar demandas sociales. En este contexto, las madres y abuelas de desaparecidos se organizaron clandestinamente. En 1976, fundaron el grupo Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, inspiradas en las Madres de Plaza de Mayo pero con una identidad única. Según su libro «A todos ellos» (2004), su consigna fue clara: «Verdad, memoria y justicia, para que nunca más».
¿Politizar la Maternidad?
La antropóloga Alondra Peirano, en «Cuerpos y memorias en resistencia» (2018), explica que estas mujeres convirtieron el dolor en herramienta política. En un régimen que las reducía al ámbito doméstico, ellas ocuparon plazas, interpelaron a la ONU y usaron símbolos como pañuelos blancos con nombres de desaparecidos. La psicóloga Susana Rostagnol («Género y memoria en el Cono Sur», 2010) destaca que su lucha «rompió la división entre lo público y lo privado», anticipando debates feministas sobre cuidados y activismos.

Marcha del Silencio Uruguay: ¿Qué Simboliza y por qué Importa?
Desde 1996, la Marcha del Silencio congrega a miles en Montevideo cada 20 de mayo. Bajo la consigna «¿Dónde están?», este acto no solo recuerda a los desaparecidos, sino que exige justicia en un país marcado por la Ley de Caducidad de 1986 (que protegió a represores). Marisa Ruiz, en «La lucha por la memoria» (2015), afirma que la marcha «cuestiona el olvido y reclama verdad histórica».
Legado feminista. ¿Por qué las madres uruguayas son referentes?
El movimiento de madres y abuelas no solo buscó justicia: redefinió el feminismo en Uruguay. Su lucha mostró que «lo personal es político», desafiando roles de género y proponiendo una «maternidad insurgente». Hoy, su legado se refleja en colectivos que vinculan memoria histórica con derechos de las mujeres.

Foto: Ignacio Dotti para La Diaria
Memoria Viva para Futuras Generaciones
Las Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos siguen tejiendo memoria a través de archivos, educación y alianzas con movimientos sociales. Su lucha enseña que «nadie está solo en la noche» (Marosa di Giorgio), un mensaje urgente en un mundo donde persisten las desapariciones forzadas.
¿Quieres saber más? Visita el sitio oficial de Madres y Familiares de Uruguay o explora algunas de nuestras recomendaciones literarias:
Lectura recomendada 1: Dicen las raíces de Azul Cordo (2023)
Con una mirada singular, rigurosidad y gran calidad literaria este texto reúne una serie de perfiles de mujeres uruguayas cuyas historias tienen, al menos, un aspecto en común: todas fueron marcadas por la oscuridad de la dictadura y sus silencios punzantes.
En este libro Azul recoge los testimonios de Circe Maia, Myriam Gleijer, Luisa Cuesta, Belela Herrera, Mariana Zaffaroni, Alicia Lusiardo, Karina Pankiévich, Gloria Álvez, Sara de La Teja y Leticia De Ávila, piezas clave en la reconstrucción de la memoria de nuestro país.

“Dicen las raíces. Mujeres en la dictadura uruguaya”, perfiles de mujeres uruguayas cuyas historias tienen, un aspecto en común: todas fueron signadas por la dictadura y sus silencios. Puedes ver la entrevista completa en este enlace.
Lectura recomendada 2: 197 historias ilustradas de Agustina Rodríguez Tabaccon, Kiara Lucas, Noelia Carrancio, Natalia Acosta, Hernán Barceló (2024)
Entre realidad y ficción el libro se propone, a través de textos e ilustraciones, recordar la vida cotidiana de cada una de las 197 personas que se siguen buscando: sus barrios y ciudades, sus pasiones, pasatiempos y vínculos familiares y sociales. De esta forma se puede conocer cómo Raúl Anteojito Olivera ayudaba a su hermano Rubén a componer su primera canción; la pasión de Elena Quinteros por Peñarol o los viajes por el interior de Julio Castro.
197 historias ilustradas surge de una profunda tarea colectiva realizada entre 2023 y 2024, que involucró a casi 150 artistas e implicó la elaboración de los retratos y la redacción de sus textos. En este recorrido, se llevó a cabo un proceso de investigación con entrevistas a familiares e instituciones y la revisión de archivos. Todas las personas participaron de forma honoraria.
La producción del libro fue liderada por Kiara Lucas en redacción, curaduría y gestión; Agustina Rodríguez Tabacco en curaduría y gestión; Noelia Carrancio en edición de textos, Natalia Acosta en diseño editorial y Hernán Barceló en comunicación. El proyecto fue seleccionado para los Fondos de Incentivo Cultural y su impresión contó con la financiación de la Friedrich-Ebert-Stiftung en Uruguay (FESUR) y Escaramuza, además de contar con el apoyo de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos y la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo. El proyecto no tiene fines de lucro, lo recaudado de la venta de los libros servirá para financiar futuras impresiones y otros proyectos vinculados.
(fragmento e imagen extraído de portal https://cooltivarte.com/)

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